Desde mi punto de vista personal,
la confianza y la motivación son dos de los aspectos más importantes para
comenzar y mantenerse fuerte en la dura tarea de la búsqueda de un nuevo empleo
y volver a reincorporarse al mercado laboral.
Es necesario tener confianza en uno mismo, creer en nuestras
propias capacidades, organizarse y
ejecutar las acciones necesarias para alcanzar los resultados que previamente
nos hemos marcado, llegar a la consecución de unas metas previamente definidas y conseguir nuestros objetivos para llegar a conseguir los resultados
determinados previamente.
Pero ¿qué es la motivación? ¿cuál es su definición? La motivación es la fuerza
interna, que brota en el interior de los individuos, es un impulso que nos
permite mantener una cierta continuidad en la acción que nos acerca a la
consecución de un objetivo previamente marcado y que una vez logrado sirve para
satisfacer nuestras necesidades.
Si recordamos la tesis de Maslow podemos recordar que esta tesis expresa que los seres
humanos tienen necesidades estructuradas en diferentes estratos. Y una vez que
están cubiertas las necesidades de cada escalón de la pirámide, el ser humano
tiene nuevas necesidades. De tal manera, vamos viendo como las necesidades
secundarias o superiores van surgiendo a medida que se van satisfaciendo las
más básicas.
Pero hay otra gran cuestión que
afecta a la motivación y son nuestras potencialidades. Cada persona tiene un
potencial, que en algunos casos está desarrollado y en otros oculto. Ese
potencial es la clave para hacernos personas motivadas. Cuando uno puede
desarrollarse en el terreno que le gusta, en el que se siente “suyo” no
necesita ninguna motivación externa. Por otro lado, según la definición de
motivación, ya sabemos que es un impulso interno y no externo, por tanto somos
nosotros mismos los responsables de ser personas motivadas o no.
La motivación es algo esencial e importante en la vida de una persona ya que cuando una persona no vive motivada, su salud mental puede verse deteriorada, ya que es muy importante tener objetivos, misiones o fines en nuestra vida. Cuando las personas tienen objetivos y estos son saludables y buenos, la persona en su búsqueda, cada vez será más saludable y buena. En cambio cuando las metas son negativas envenenarán al ser humano que trata de alcanzarlas.
Una persona debería de plantearse su vida al igual que lo hacen algunas empresas. Es decir, creando planes de futuro, visionándose pasados unos años tal y como le gustaría ser, etc. Sabiendo y teniendo presente que habrá problemas sobre la marcha a los que tendrá
que buscar soluciones, buscando alternativas en momentos de crisis, cambiando
de estrategias para conseguir su fin, su meta, su misión.
Aquellas personas que tienen clara cual es su misión, por muy pequeña que esta pueda ser, son personas motivadas, porque saben la razón por la que se levantan cada mañana y saben por qué hacen las cosas que hacen.
La motivación es un factor imprescindible en la realización personal y por tanto en nuestra felicidad. Y si es cierto que la felicidad es el fin último de todos nuestros actos, entonces necesitamos ser personas motivadas y es responsabilidad de que cada persona estarlo. En resumen podríamos decir que cada uno es su propia fuente de abastecimiento de automotivación.
¿Qué pasos debemos de seguir para la motivación?
- Buscar cuales son nuestras potencialidades. ¿Sabemos cuales son las potencialidades que debemos desarrollar, cultivar y perfeccionar? Me refiero en este apartado a esas aptitudes y capacidades básicas que tenemos que tener en cuenta para la elección de nuestro futuro laboral o profesional. Son las habilidades con que contamos de manera natural y que nos han caracterízado a lo largo de nuestra vida.
- Desarrollar nuestra potencialidades. Todas las capacidades que una persona posee se pueden desarrollar, incluso aquellas que no existen de manera natural pero se pueden desarrollar a partir del interés que nos producen y de una práctica adecuada de las mismas. Para conocer cuáles son nuestras aptitudes o capacidades, qué nos interesa o gusta y qué podemos desarrollar, entre los que resultarían de mayor importancia son: el lenguaje hablado y escrito, las habilidades sociales, la capacidad intelectual, el interés vocacional, destrezas motoras, destrezas artísticas-sensoriales, rasgos de personalidad, etc. debemos de buscar en nuestro interior y ponernos aprueba en cada ocasión que tengamos oportunidad.
- Tener una misión. "Nuestro propósito u objetivo de vida". Conocer nuestro propósito, objetivo, nuestra misión nos permite vivir automotivados Este punto va unido a la capacidad para marcar metas y comprometerse en su realización. Hablaríamos de elecciones y decisiones, ya que son aspectos importantes que se debe incluir en el diseño de un proyecto de vida, marcando objetivos a medio y largo plazo para alcanzarlo que no debe de implicar necesariamente rigidez, ya que nuestro proyecto puede ir modificandose a través del tiempo, dependiendo de las circunstancias y situaciones que vayan sucediendo en la vida (un claro ejemplo es la situación de crisis que estamos viviendo en la actualidad, donde muchas personas ven que tienen que hacer un cambio de rumbo en su carrera profesional).
- Confiar en nuestras capacidades y ser fieles a nosotros mismos. Confiar en sus capacidades es parte del éxito de una persona, ya que si no hay confianza en lo que uno hace, pueden surgir dudas sobre nuestras capacidades y esto comienza a impactar en nuestra vida impidiendo lograr nuestros objetivos. Aunque debemos de tener en cuenta que la confianza en nuestras capacidades no implica pasar por alto la posibilidad de estar equivocados y de fracasar, es por ello que siempre tendremos que estar dispuestos a aprender de los errores que cometamos y más importante es aún estar dispuestos a seguir intentándolo porque la perseverancia y el trabajo es todo lo que necesitamos para cumplir nuestras metas.
Nadie nos enseña a fracasar, siempre tenemos que triunfar,

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